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Complicaciones y aborto involuntario

Causas del aborto: la verdad sobre qué hacer para evitarlo

Puede resultar muy tentador analizar en profundidad tu actividad reciente en busca de posibles causas de un aborto natural: ¿fue el estrés? ¿Tendrías que haber evitado ese entrenamiento tan intenso? ¿Tal vez se debió a alguna taza extra de café?

Todas estas preguntas se resumen en una más importante: ¿puedes haberte provocado el aborto misma?

La respuesta, en la amplia mayoría de los abortos naturales, es NO. Aun así, las primeras semanas del embarazo pueden generar ansiedad y hacer que prestes más atención a los  o a todo lo que haces. Este artículo tratará varios factores y determinará cuáles contribuyen verdaderamente a un aborto natural y cuáles no.

Sí, las anomalías cromosómicas son las causas más comunes de un aborto

Entre el 20 y el 30 % de los embarazos acaban en aborto, y aunque no existe una prueba o procedimiento para evaluar todas y cada una de las causas que llevan a abortar, sabemos que, en la mayoría de los casos, los abortos se producen durante el primer trimestre, y que la principal razón son las anomalías cromosómicas.

Una anomalía cromosómica significa que, cuando el esperma fecundó el óvulo, el embrión resultante tenía un número incorrecto de cromosomas o hubo errores en la división celular, lo cual dio lugar a que algunas partes de los cromosomas se perdiesen o se copiasen incorrectamente. Estas anomalías hacen que el embrión no sea viable y finalmente se pierda el embarazo.

La explicación más habitual para estos casos es el azar. Aunque los investigadores intentan entender si ciertos factores ambientales, como la ingestión de ácido fólico o la radiación, afectan a las probabilidades de sufrir anomalías cromosómicas, actualmente no existe ninguna prueba que respalde estas conexiones.

No, el ejercicio no produce un aborto natural

Un equívoco habitual es que el ejercicio, o los entrenamientos intensos, pueden producir un aborto. De hecho, en una encuesta reciente realizada a mujeres embarazadas se averiguó que cerca del 27 % de las mujeres evitaron deliberadamente el ejercicio porque les preocupaba correr este riesgo1.

Pero no existe ninguna evidencia científica que respalde esta afirmación. En realidad, evitar el ejercicio puede aumentar la posibilidad de factores que sí aumentan el riesgo de sufrir un aborto natural, como la obesidad. De ahí que sea tan importante realizar ejercicio con regularidad y mantener un peso saludable, por lo que los profesionales de la salud recomiendan los entrenamientos durante el embarazo.

Quizás el estrés extremo pueda desencadenar un aborto, pero es muy complejo de determinar

En una encuesta reciente se averiguó que el 75 % de las mujeres pensaban que sus abortos se habían debido al estrés3. El problema para refutar esta afirmación es que el estrés es un fenómeno potente pero complejo. Esto es lo que debes saber al respecto:

  • El estrés diario, como cumplir los plazos en el trabajo o conducir con mucho tráfico, no produce un aborto.
  • El estrés traumático psicológico, como la pérdida de un cónyuge o de un miembro de la familia, podría aumentar el riesgo de sufrir un aborto natural, pero las pruebas no son concluyentes y requieren una mayor investigación.
  • Una de las mayores salvedades a estos estudios es la parcialidad subjetiva sobre el estrés al que cada mujer considera que está autosometida, la cercanía que este tuvo al aborto y el tiempo que hace que se produjo el aborto.
  • Otra de las grandes salvedades es que el estrés aumenta la predisposición a una ingestión excesiva de alcohol y sustancias ilegales, que sin lugar a duda son factores de riesgo para un aborto. Este solapamiento difumina la relación entre el estrés que puede dar lugar a un aborto o el estrés que aumenta el comportamiento que da lugar al aborto.

¿Conclusión? Gestionar los niveles de estrés es siempre una buena idea pero, en la mayoría de los casos, no existen razones para culpabilizar de un aborto al estrés. Aunque el estrés traumático haya precedido al aborto, no existe una manera definitiva de determinar que ambos eventos estén relacionados. Recuerda, las causas más probables de un aborto, como las anomalías cromosómicas, quedan totalmente fuera de tu control.

Sí, la estructura del útero y del cuello uterino pueden dar lugar a un aborto natural

Si sufres abortos recurrentes, habla con tu médico para que te examine el útero y el cuello del útero en busca de anomalías estructurales que provoquen que el embarazo no llegue a término.

Si el útero tiene una forma irregular o si padeces útero septo (es decir, que tienes un tejido extra que divide el útero en dos secciones), el embrión no podrá implantarse de forma adecuada, con lo cual se producirá un aborto. Según el tipo de anomalía uterina, tu médico te recomendará una intervención quirúrgica correctiva.

Si el cuello del útero está débil o “no es competente”, puede dilatarse de forma prematura, perdiendo así el feto. Para tratar este problema, el médico puede realizar un procedimiento de cerclaje, que consiste en añadir unos cuantos puntos para fortalecer el cuello del útero.

Sí, el alcohol puede provocar un aborto, pero dependerá de cuánto bebas

El alcohol puede aumentar las posibilidades de un aborto natural, pero el riesgo solo parece empezar por encima de cierto límite de alcohol ingerido. Aunque es difícil saber con exactitud dónde se encuentra este límite, un estudio descubrió que las mujeres que consumen más de cuatro copas por semana tenían muchas más posibilidades de sufrir un aborto, en comparación con las que no tomaban nada de alcohol. Es interesante destacar que el riesgo se asoció mayormente a las mujeres que consumían licor, en lugar de vino o cerveza.

Tomar menos de cuatro copas a la semana no redujo significativamente el riesgo de aborto, en comparación con no tomar nada de alcohol.

No, el uso previo de anticonceptivos no produce un aborto

Las mujeres que utilizan un anticonceptivo hormonal o un DIU con frecuencia se preguntan si los efectos anticonceptivos tienen secuelas dañinas a largo plazo en su fertilidad. De acuerdo con el , actualmente no existe prueba alguna que sugiera que el historial de uso de métodos anticonceptivos hormonales o intrauterinos aumente el riesgo de aborto una vez que se dejan de utilizar.

En el improbable caso de que te quedes embarazada mientras tienes colocado un DIU, existe un mínimo riesgo de aborto si el DIU sigue en su lugar (pero no si se ha extraído).

Además, incluso si te saltas una o más pastillas anticonceptivas y te quedas embarazada, las pastillas adicionales que puedas tomarte no aumentan el riesgo de aborto5.

Sí, las infecciones pueden producir un aborto

Ciertas infecciones bacterianas, en especial si se trata de la bacteria mycoplasma hominis o la ureaplasma urealyticum, aumentan la infección del revestimiento uterino, impidiendo la implantación y el crecimiento del embrión, y provocando por tanto un aborto. Tu médico puede hacerte una prueba para comprobar la existencia de dichas bacterias y, de ser así, recetarte antibiótico para tratar el problema.

No, un aborto no significa más abortos

Generalmente, un aborto suele ser un evento puntual, y la inmensa mayoría de las mujeres que lo sufren conciben posteriormente un bebé arcoíris. Si has experimentado dos o más abortos seguidos, habla con tu médico para que compruebe si existe algún problema, como una infección o una anomalía uterina, que son problemas tratables frente al aborto.

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