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Provocar el parto durante el embarazo

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Provocar el parto durante el embarazo

Conclusiones principales:

  • Normalmente es mejor ponerse de parto por una misma. (Aunque en algunos casos, como cuando existe sufrimiento fetal, no es posible).
  • Si tu médico está preocupado por tus niveles de líquido amniótico, asegúrate de permanecer bien hidratada y solicita una prueba llamada “bolsa vertical única más profunda”.
  • De los métodos “naturales” para provocar el parto, el más efectivo es la estimulación de los pezones y lo que se conoce como “despegamiento de las membranas”, una maniobra que puede realizar tu médico durante la exploración del cuello uterino.

 

La inducción del parto es algo cada vez más habitual actualmente, pero no siempre ha sido así. Hasta hace poco, los médicos eran reacios a intervenir hasta una etapa bastante avanzada del embarazo. En la actualidad, encontrarás en Internet multitud de consejos para provocar el parto de forma natural. Pero, ¿son efectivos? (Y lo que es más importante: ¿son seguros?)

En este artículo, explicaremos en primicia qué dicen las últimas investigaciones sobre la inducción del parto, qué significa para ti y qué puedes esperar si te dicen que te tienen que provocar el parto.

¿Qué significa provocar el parto?

Antes de meter en el mismo saco todas las inducciones, es útil saber que existen dos tipos diferentes de inducción: las que se recomiendan por un motivo médico (por ejemplo, cuando el médico sospecha que hay sufrimiento fetal) y las que no. Las inducciones que no se realizan por un motivo médico se denominan inducciones optativas. Este tipo de inducción se ha generalizado en los últimos años.

¿Cómo se realizan las inducciones?

Las inducciones se pueden realizar de dos formas diferentes:

  1. Si el cuello uterino ya ha empezado a reblandecerse y dilatarse, es probable que tu médico te administre un medicamento denominado Pitocin para iniciar las contracciones. Este medicamento es una versión sintética de la oxitocina, que es una hormona natural presente en el organismo que contribuye a las contracciones del útero durante el trabajo de parto.
  2. Si tu cuello uterino no ha empezado a reblandecerse ni dilatarse, es posible que tu médico te administre el medicamento Pitocin, así como un medicamento de prostaglandina denominado Cytotec (Misoprostol), que reblandecerá el cuello uterino, o bien un dispositivo denominado catéter con globo para estirar el cuello uterino.

¿Por qué las inducciones son mucho más frecuentes en la actualidad?

En 1990, sólo el 10 % de los nacimientos se producían mediante inducción médica. Pero, en 2010, ese porcentaje había crecido hasta el 23,8 %. ¿A qué se debe este notable aumento?  Un factor son las demandas por negligencia médica. Otro es que la obstetricia ha pasado a estar mucho más orientada al paciente, por lo que algunas mujeres solicitan inducciones simplemente por la comodidad de la planificación. Pero recientemente, organizaciones como March of Dimes y el Colegio Norteamericano de Ginecología y Obstetricia han estado presionando para reducir la tasa de partos opcionales prematuros.

¿Cuáles son las indicaciones?

El ACOG (American College of Obstetricians and Gynecologists) recomienda ahora que se realice la inducción únicamente después de la semana 41 y cuando sea necesario desde un punto de vista médico. Por ejemplo, cuando una madre desarrolle hipertensión o rompa aguas, pero no se desencadene el trabajo de parto.

¿Qué problema comportan las inducciones?

Por un tiempo ha existido la creencia generalizada de que las inducciones aumentan la tasa de cesáreas. Pero algunos investigadores no estaban tan seguros de la veracidad de esta conclusión, sobre todo, porque se basaba en investigaciones médicas anteriores, por lo que organizaron un estudio con más de 6000 mujeres en el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de EE. UU. para comprobarlo.

Sorprendentemente, ese estudio concluyó que la tasa de cesáreas, en realidad, disminuía entre las mujeres cuyo parto se había inducido. (La tasa descendía del 22 % entre las mujeres cuyo parto no se había inducido al 19 % entre las mujeres cuyo parto sí se había inducido). Este estudio también concluyó que no se producía un incremento significativo de las complicaciones entre las mujeres cuyo parto se había inducido. El estudio contradice la creencia arraigada de que la inducción aumenta la tasa de cesáreas. Aunque este cambio del 3 % sea relativamente pequeño, el autor del estudio, el Dr. William Grobman, señaló que disminuir la tasa global de cesáreas es sumamente importante, por lo que incluso un ligero descenso del porcentaje es significativo y beneficia a la salud general de las mujeres.

Otro estudio también concluyó que la inducción del parto a la semana 41 o más provocaba resultados ligeramente mejores (menos muertes perinatales y cesáreas) pero señalaba que el riesgo absoluto de mortalidad perinatal era reducido. Sin embargo, algunas organizaciones (como March of Dimes, por ejemplo) desconfían de estos resultados y advierten de que, aún así, las mujeres deberían evaluar las ventajas e inconvenientes generales de la inducción.

¿La conclusión? La inducción o no inducción del parto no es una decisión de blanco o negro, sino más bien una zona gris que depende de tu caso en concreto, por lo que deberías hablar con tu médico.

¿Cuándo son necesarias las inducciones?

Si estás preocupada por la posibilidad de que te provoquen el parto y tienes la esperanza de evitarlo, existen unas pocas situaciones en las que puede que sea necesario por el bien de tu salud y la de tu bebé. Pero es importante conocer las últimas investigaciones y en caso necesario, protegerte a ti misma.  Estos son los casos en los que tu médico podría sugerirte una inducción del parto:

  • Si has salido de cuentas, existen ciertos riesgos de que tu placenta empiece a dejar de funcionar de forma óptima, lo que supone que tu bebé podría no recibir suficiente oxígeno y nutrientes. El riesgo de muerte fetal también aumenta en ese momento.
  • Si rompes aguas antes de que empiecen las contracciones.
  • Si sufres alguna complicación como diabetes gestacional, hipertensión o preeclampsia.
  • Si tienes poco líquido amniótico o el bebé parece que no está tolerando bien el embarazo, algo que se puede medir con lo que se denomina “cardiotocografía en reposo” que es posible que tu médico te pida que te hagas.

¿La conclusión? Si bien lo mejor es dar a luz por ti misma en la mayoría de los casos, se dan algunas situaciones en las que una inducción es la mejor solución. Tu médico te comentará tu situación concreta y te realizará algunas pruebas para determinar el bienestar de tu bebé.

¿Cómo se provoca el parto de forma natural?

Según afirman desde un artículo de Wikipedia hasta las creencias tradicionales de tiempos inmemorables, supuestamente existen maneras naturales para estimular a tu bebé para que salga, como la acupuntura, mantener relaciones sexuales, caminar durante kilómetros o inhalar tés y tinturas. No obstante, deberías considerarlas con cierto escepticismo. (Porque la mayoría de ellas no cuentan con evidencias científicas que las avalen o bien, son escasas).

Éstas son algunas de las sugerencias que encontrarás en Internet. Y según este estudio, ésto es lo que indican las investigaciones sobre la eficacia y seguridad de cada método.

 

  • Aceite de ricino y de onagra: Estos aceites no sólo no son eficaces para desencadenar el trabajo de parto, sino que incluso pueden aumentar la probabilidad de complicaciones.
  • Relaciones sexuales: este método sí se basa en datos científicos, ya que el semen contiene una sustancia denominada “prostaglandinas” que reblandecen y maduran el cuello uterino. Sin embargo, este estudio reveló que el papel del sexo para desencadenar el parto es dudoso.
  • Estimulación mamaria: Existen ciertas evidencias que avalan la eficacia de este método (y es claramente seguro). Concretamente, este estudio concluyó que la estimulación mamaria durante tres días (15 minutos por sesión durante un total de una hora al día) era eficaz.
  • Té de frambuesa roja: Se trata de un cuento de abuelas y parteras, que se ha sugerido durante años basándose en la sabiduría tradicional y no en las investigaciones científicas, que se limita a insinuar que puede ser beneficioso, pero sigue sin haber consenso al respecto.
  • Acupuntura: Las investigaciones clínicas son contradictorias. Algunos estudios (como éste) han demostrado que puede ser beneficiosa, mientras otros han concluído que no tiene efecto alguno.
  • Cohosh azul: Es una planta cuya raíz se ha utilizado tradicionalmente por los nativos americanos para provocar el parto. Sin embargo, puede ser tóxica y no se debería usar durante el embarazo, ya que puede causar anomalías en el bebé o toxicidad en la madre.
  • Maniobra de Hamilton: (Advertencia: ¡no es un método que puedas realizar por ti misma!). Durante una exploración del cuello uterino, tu médico puede separar el saco amniótico del útero. Suele funcionar y las mujeres que se someten a esta maniobra tienen un 25 % más de probabilidades de ponerse de parto.

 

¿Cuáles son los riesgos de la inducción del parto?

Algunas investigaciones han demostrado que la inducción opcional (una inducción sin un motivo médico aparente) antes de la semana 39 aumenta los riesgos para los bebés, entre los que se incluyen:

  • Problemas respiratorios
  • Infecciones
  • Ingresos en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales)

¿Cómo puedo saber si mi bebé está tolerando bien el embarazo?

Los médicos realizan dos pruebas para determinar el bienestar del bebé: una cardiotocografía en reposo (o CTG) y la medición de los niveles de líquido amniótico. Pero la realidad es que las investigaciones han revelado que estas pruebas tienen ciertas limitaciones. En concreto, este estudio reveló una variabilidad considerable en cómo se interpretan las cardiotocografías en reposo, posibilitando los falsos negativos y los falsos positivos.

En la cardiotocografía te conectarán a un monitor fetal durante unos 20 minutos para ver si el bebé se mueve como debiera, lo que se determina mediante las variaciones en la frecuencia cardíaca. Sin embargo, si el bebé está dormido, su frecuencia cardíaca será constante y no se acelerará como lo haría si estuviese despierto. Para asegurarse de que el bebé está despierto, tu médico puede dar palmaditas o pedirte que bebas algo con azúcar justo antes de realizar la prueba. Pero no existen evidencias científicas que justifiquen la eficacia de beber un zumo.

Un perfil biofísico (BPP) ofrece una imagen más completa del bienestar de tu bebé, ya que incluye una cardiotocografía, además de una ecografía. La ecografía comprobará:

  • La respiración fetal
  • Los movimientos fetales
  • El tono fetal
  • El volumen de líquido amniótico

¿Cómo puedo saber si tengo suficiente líquido amniótico?

Tener poco líquido amniótico, una afección denominada “oligohidramnios”, es un problema real y serio. Si no hay suficiente líquido, el cordón umbilical se puede comprimir.

Algunas investigaciones han demostrado que los bebés de madres con un volumen bajo de líquido presentan mayores tasas de mortalidad y tienen más probabilidades de ingresar en la UCIN. Así que, si tienes poco líquido amniótico, tu médico querrá realizarte otras pruebas (como la cardiotocografía en reposo) para obtener más datos sobre el estado del bebé. Y si los resultados de esta prueba indican que el bebé está sufriendo, entonces se recomienda la inducción.

Sin embargo, obtener un valor único que indique la presencia de poco líquido amniótico (denominado “oligohidramnios aislado”) no supone necesariamente un problema, siempre que el bebé esté bien. Aunque es habitual que estos casos deriven en inducción, existen pocas evidencias que justifiquen la necesidad de inducción en ese caso. De hecho, las investigaciones han revelado que cuando hay poco líquido amniótico pero ésto no va acompañado de otras indicaciones de sufrimiento fetal, a los bebés les va igual de bien si se les deja que salgan por sí solos y en su momento.

También existen dos métodos diferentes para medir el líquido amniótico:

  • Uno consiste en medir el índice de líquido amniótico (ILA).
  • Y otro consiste en medir lo que se denomina la “bolsa vertical única más profunda”.

Imagina que tu útero es un lago, con algunas secciones profundas y otras poco profundas. El ILA mide la cantidad total de agua que hay en el lago, mientras que la máxima columna vertical mide la parte más profunda, que es realmente la única que importa. Por ello, la prueba de la bolsa vertical única más profunda podrá indicarte si hay un problema, pero es más probable que excluya esas situaciones en las que no haya motivo de preocupación.

Las investigaciones también han revelado que se puede realizar una intervención bastante sencilla (y obvia) en caso de tener poco líquido amniótico: ¡beber agua!  Este estudio concluyó que cuando las mujeres bebían dos litros de agua antes de la ecografía, su nivel de líquido amniótico aumentaba.

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