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Complicaciones y aborto involuntario

¿Qué es la placenta previa? (¿Y qué necesito saber sobre ésto?)

Si estás embarazada, puede que hayas oído hablar de la placenta previa como una posible
complicación del embarazo. Pero ¿cuáles son las causas de esta complicación y cómo es de
grave?
En este artículo, hablaremos sobre:

● Signos y síntomas de la placenta previa
● Factores de riesgo de la placenta previa
● Cuándo has de llamar a tu médico

 

Conclusiones principales

● La placenta previa es una forma anómala de colocación de la placenta, que cubre el
cuello uterino de manera parcial o total.
● El síntoma más característico es un sangrado indoloro de un rojo intenso.
● Los factores de riesgo habituales son un parto previo por cesárea y la edad (menor de
25 años o mayor de 35).
● En la mayoría de los casos, la placenta previa se puede tratar y suele concluir con un
parto saludable.

 

¿Qué es la placenta?

Antes de profundizar en los detalles de la placenta previa, retrocedamos para admirar el milagro de lo que hacemos llamar placenta. Se trata de un logro increíble: ¡tu cuerpo crea un órgano totalmente nuevo (y provisional) expresamente para mantener al feto en desarrollo! Aunque su funcionamiento completo es complejo, la placenta sirve esencialmente de filtro bidireccional entre la madre y el bebé, conectando al feto y la pared uterina a través del cordón umbilical.

Cuando la sangre fluye a través del útero, la placenta absorbe nutrientes, oxígeno y moléculas inmunitarias de tu sangre, que luego son transmitidas al bebé. Y cuando se acumulan desechos o dióxido de carbono en la sangre del bebé, éstos vuelven a transmitirse a tu sangre para que los filtre.

La placenta se forma durante la implantación. Más concretamente, cuando un espermatozoide fecunda un óvulo, se crea una estructura denominada blastocito. Cuando el blastocito anida en el endometrio, la parte interna de esa estructura se convierte en el embrión, y la parte externa se convierte en la placenta.

 

¿Qué es la placenta previa?

Normalmente, la placenta se adhiere a la pared uterina de tal forma que no obstruye el cuello uterino. Pero en ocasiones, se coloca en una posición cercana al orificio cervical o sobre éste, lo que puede provocar varios problemas, entre ellos, tensión arterial peligrosamente baja, sangrado y parto prematuro.

La colocación baja de la placenta, conocida como placenta previa, también puede provocar que se separe de la pared uterina. Y cuando ésto ocurre, la placenta ya no puede mantener al bebé antes del nacimiento. En este caso, y en otros derivados de complicaciones por placenta previa, tu doctor puede recomendarte que des a luz por cesárea.

¿Cómo es de frecuente la placenta previa?

La buena noticia es que la placenta previa es relativamente poco frecuente, ya que afecta a una de cada 200 mujeres embarazadas. Y si te comunican que tienes placenta previa en las etapas iniciales de la gestación, no suele ser motivo de preocupación, ya que la mayoría de estos casos tempranos se resuelven por sí solos sin necesidad de intervención.

¿Cuáles son los diferentes tipos de placenta previa?

Existen tres tipos de placenta previa:

  • La placenta previa total se produce cuando la placenta cubre por completo el orificio cervical.
  • La placenta previa parcial se produce cuando la placenta cubre sólo parcialmente el orificio cervical.
  • La placenta previa marginal se produce cuando la placenta se sitúa cerca del orificio cervical pero sin llegar a cubrirlo.

Aunque tu médico puede sugerir una cesárea en caso de placenta previa, sobre todo si se trata de una placenta previa total, el parto vaginal puede ser posible con placentas previas parciales y marginales, como se indica en este estudio. (El estudio también reveló que cuanto más alejada esté la placenta del cuello uterino, mayores serán las probabilidades de tener un parto vaginal.)

¿Qué provoca la placenta previa?

Aunque se desconocen las causas exactas de la placenta previa, se cree que podría deberse a la presencia de tejido cicatricial en el útero o en el endometrio. Este tipo de tejido cicatricial puede ser consecuencia de partos por cesárea anteriores o de la extirpación de miomas uterinos.

¿Cuáles son los síntomas de la placenta previa?

El síntoma más reconocible de placenta previa es un sangrado repentino de un rojo intenso que aparece en las etapas finales de la gestación, por lo general alrededor de las 32 semanas.

Puedes experimentar también otros síntomas, entre ellos:

  • Contracciones prematuras
  • Tamaño del útero inusualmente grande para la edad gestacional

La buena noticia es que, en muchos casos, la placenta previa se puede resolver por sí sola, sobre todo, si se diagnostica al principio del embarazo. A medida que el útero crece, puede alejar la placenta del orificio cervical, apartándola hacia un lado como si fuese un globo.

Pero si la placenta previa cubre por completo el orificio cervical, o si se diagnostica al final del embarazo,las probabilidades de que esta complicación se resuelva serán menores.

¿Existen factores de riesgo para la placenta previa?

Varios factores de riesgo pueden hacer que seas más propensa a desarrollar placenta previa durante el embarazo.

Estos factores de riesgo incluyen:

  • Placenta previa en un embarazo anterior.
  • Una cesárea anterior u otra intervención quirúrgica en el vientre o en el cuello uterino.
  • Edad: menor de 20 años y mayor de 35.
  • Embarazo múltiple o bebés que están colocados de nalgas o en posición transversal.

La investigación ha revelado ciertas diferencias raciales y étnicas en la prevalencia de la placenta previa. Este estudio concluyó que la placenta previa era más frecuente en mujeres asiáticas (seguido por indias americanas, caucásicas y después, hispanas).

¿Qué motivos son de preocupación?

La placenta suele expulsarse después del bebé, cuando se separa de la pared uterina. Éste es el motivo por el cual la placenta suele conocerse como “secundinas”. Pero si la placenta cubre o puede bloquear el orificio cervical, existe un riesgo de que la placenta se desgarre, sangre y provoque una hemorragia a la madre, lo que puede ser potencialmente mortal.

Si tu placenta está dañada o se desgarra, podrías experimentar sangrado de un rojo intenso sin dolor. Si ésto ocurriese, tu médico te hará una ecografía para determinar la causa del sangrado.

¿Cómo se diagnostica la placenta previa?

La mejor forma de diagnosticar la placenta previa es mediante una ecografía. Se suele recomendar la ecografía transvaginal ya que ofrece unos valores mucho más precisos que una ecografía abdominal. El especialista determinará la distancia real entre el borde de la placenta y lo que se denomina el «orificio cervical interno», que es la abertura situada en la parte más interna del canal cerca del bebé. Si esta distancia parece demasiado pequeña, se puede recomendar una revisión de control durante el tercer trimestre.

¿Cómo se trata la placenta previa?

 

Antes del parto, la placenta previa suele tratarse con reposo en cama. Pero en ocasiones, si el sangrado es excesivo, puede que necesites acudir al hospital, donde te pueden realizar transfusiones de sangre rápidamente y tratar de inmediato problemas derivados de la placenta previa, como la anemia.

Tu médico tendrá en cuenta varios factores para decidir cómo proceder: tu edad y salud, la edad gestacional, la salud del bebé, o la probabilidad de que la placenta haya empezado a desprenderse de la pared uterina. El objetivo del tratamiento consistirá en reducir el sangrado y el riesgo de un parto prematuro. Algunos médicos pueden recomendar reposo en cama, aunque no existen muchas evidencias de que esto funcione.

Sin embargo, algunas mujeres con placenta previa parcial o marginal pueden tener un parto vaginal, mientras que la cesárea suele ser la mejor opción para las embarazadas con una placenta previa total.

¿Cómo afronto un diagnóstico de placenta previa?

Aunque un diagnóstico de placenta previa puede sonar aterrador, no debes preocuparte, ya que esta complicación se puede tratar bien y en ocasiones, desaparece por sí sola. La mayoría de mujeres con esta condición llegan a tener un parto sin complicaciones, ya sea vaginal o por cesárea.

Pero si experimentas sangrado, dolor o contracciones (que empiezan 2 semanas antes de tu fecha de parto prevista), ponte en contacto con tu médico de inmediato.

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